Emprender es un trabajo duro porque no solo demanda dedicación, esfuerzo físico, equilibrio emocional y conocimientos sino que es necesario tener creatividad, capacidad de gestión, inversiones y resiliencia para superar los fracasos.
La ciencia económica describe y define como trabajo a la acción física o intelectual que una persona realiza para generar algún tipo de riqueza. A partir de esta definición todas las personas que realizan un esfuerzo creativo o físico destinado a producir un bien o servicio son trabajadores, aunque el colectivo social considere que solamente deben ser incluidas en esa categoría a las personas que se encuentran en relación de dependencia y cobran un salario.
Desde esta perspectiva, los emprendedores que realizan actividades económicas por cuenta propia son trabajadores. Ese esfuerzo, a diferencia de los empleos en relación dependencia, necesariamente debe incluir ideas innovadoras, capital, objetivos, gestión para que el emprendimiento sea eficiente, productivo y genere un ingreso. Por esa razón, emprender es un trabajo muy duro y exigente.
Emprender es un trabajo duro porque es una actividad que no solo requiere un importante esfuerzo físico sino que exige tener ideas creativas, equilibrio emocional y capacidad para organizar una multiplicidad de factores materiales, humanos, financieros, jurídicos, impositivos y contables que son necesarios para lograr una recompensa económica.
Gestionar un emprendimiento es un trabajo exigente porque junto al esfuerzo laboral que requiere poner en funcionamiento un negocio es fundamental controlar las emociones que se encuentran constantemente jaqueadas por las crisis anímicas generadas por las presiones, traiciones, críticas, envidias, incumplimientos, errores y fracasos. Este ambiente plagado de adversidades y problemas determina que no todos los que emprenden pueden controlar el estrés, mantener un equilibrio emocional y tener elevada la autoestima.
Lo habitual es que la desesperanza y la dificultad de lograr plasmar los sueños terminen doblegando el ánimo emprendedor y quiebre la voluntad de continuar.
Emprender también es un trabajo duro porque demanda una gran dedicación y muchas horas laborales que a veces ocupan toda la semana. Ese esfuerzo y necesidad de atención es tan intenso que no todas las personas que inician un emprendimiento lo pueden sobrellevar y encarar de manera eficaz. La mayoría de las personas abandonan al poco tiempo porque no pueden soportar las exigencias del mercado, la falta de ideas, los problemas financieros, los bajos ingresos, los fracasos, las críticas, los conflictos sindicales y la separación prolongada del grupo familiar por la dedicación que hay que prestarle al emprendimiento. A diferencia de lo que muchos creen emprender no es un trabajo tranquilo en donde solo existen beneficios, buena onda y reconocimiento social. Emprender tampoco es sinónimo de bonanza económica o vivir en una zona de confort. Es cierto que emprender puede generar felicidad y buenos ingresos, pero también es cierto que la mayoría no puede lograr esos objetivos a pesar de haber trabajado intensamente en la construcción de un negocio.
Gestionar un emprendimiento es un trabajo duro, agotador, estresante y muchas veces ingrato porque sobre las espaldas del responsable de gestión recaen las críticas, presiones del Estado, impuestos exorbitantes, escasez de recursos, una feroz competencia y falta de apoyo de los Bancos en los momentos que se necesita ese apoyo. Emprender es un trabajo difícil porque se tienen muchas obligaciones y responsabilidades que si no se cumplen adecuadamente no sólo se daña el patrimonio personal del emprendedor sino que también se perjudica a los clientes, proveedores y empleados.
Emprender es un trabajo duro que no tiene un ingreso asegurado, aguinaldo, licencias pagas, servicios médicos, vacaciones ni los derechos que tienen los que trabajan en relación de dependencia. Según los empresarios experimentados la gran mayoría de las veces llevar adelante un emprendimiento no genera ingresos aunque el trabajo haya sido intenso. Lo frecuente es que más del 80% de los emprendedores fracasen antes del segundo año y obtengan como única recompensa a su trabajo una importante acumulación de deudas, demandas judiciales y frustraciones que no se pueden trasladar a nadie debiendo hacerse cargo de sus errores y fracasos.
Emprender es un trabajo duro porque no existen muchos horarios libres ni feriados dado que la mente del emprendedor siempre está enfocada en solucionar problemas o buscar oportunidades.
Las exigencias del trabajo emprendedor son muchas. Esas exigencias no siempre son consecuencia de factores externos como el mercado, la competencia, la regulación estatal o los conflictos sindicales. Muchas veces emprender se convierte en un trabajo duro y estresante porque el responsable del emprendimiento tiene una gran impericia para gestionar como consecuencia de no tener las capacidades y conocimientos apropiados. Esas carencias los hace cometer errores o tener que hacer dos veces lo mismo con lo cual debe trabajar mucho más y pagar un mayor costo. En el mundo emprendedor los incapaces, improvisados e inexpertos suelen trabajar el doble y logran resultados paupérrimos.
Un emprendedor debe regular su esfuerzo laboral porque en caso contrario lo más factible es que gestione de manera deficiente y termine destruyendo su salud y patrimonio. Un emprendedor de ninguna manera debe tratar de convertirse en un mártir del trabajo y sucumbir ante una carga laboral que daña física y mentalmente. Debe medir su esfuerzo y encontrar su punto de equilibrio para lograr su máximo potencial al menor costo material y de salud. Es fundamental que un emprendedor cuide su energía física y emocional evitando sacrificios innecesarios. Trabajar duro no implica inmolarse y sacrificarse hasta quedar exhausto. Un emprendedor debe organizar eficazmente sus tiempos, su salud y sus objetivos económicos. Es necesario que cuando esté estresado, agobiado y presionado baje un cambio, delegue responsabilidades, priorice objetivos y acepte sus limitaciones.
Un emprendedor, por más apasionado y vigoroso que sea necesita descansar, reponer energías y evitar metas inconducentes que no reportan beneficios y destruyen la salud.Un emprendedor tiene que tener presente que trabajar 24 horas los 7 días de la semana no sirve de nada si termina destruyendo su salud.
También debe tener presente que si carece de capacidad para gestionar o no genera ideas innovadoras no podrá lograr ciertas metas con lo cual sufrirá consecuencias emocionales y físicas. La falta de talento o malas ideas dañan la salud y producen un alto nivel de estrés porque no se producen resultados económicos positivos. Por lo tanto, es esencial que un emprendedor se concentre solamente en aquellas actividades en las que está capacitado, que le exigen menos esfuerzo y le generan mayores beneficios. En la medida que administre sus energías y se concentre en las actividades que está capacitado para llevar adelante con eficacia podrá potenciar su capacidad productiva y resguardar su salud.
También debe tener presente que si carece de capacidad para gestionar o no genera ideas innovadoras no podrá lograr ciertas metas con lo cual sufrirá consecuencias emocionales y físicas. La falta de talento o malas ideas dañan la salud y producen un alto nivel de estrés porque no se producen resultados económicos positivos. Por lo tanto, es esencial que un emprendedor se concentre solamente en aquellas actividades en las que está capacitado, que le exigen menos esfuerzo y le generan mayores beneficios. En la medida que administre sus energías y se concentre en las actividades que está capacitado para llevar adelante con eficacia podrá potenciar su capacidad productiva y resguardar su salud.
También debe tener presente que si carece de capacidad para gestionar o no genera ideas innovadoras no podrá lograr ciertas metas con lo cual sufrirá consecuencias emocionales y físicas. La falta de talento o malas ideas dañan la salud y producen un alto nivel de estrés porque no se producen resultados económicos positivos. Por lo tanto, es esencial que un emprendedor se concentre solamente en aquellas actividades en las que está capacitado, que le exigen menos esfuerzo y le generan mayores beneficios. En la medida que administre sus energías y se concentre en las actividades que está capacitado para llevar adelante con eficacia podrá potenciar su capacidad productiva y resguardar su salud.
Un emprendedor para rendir en plenitud tampoco debe considerar que debe estar en todo y hacer todo. Ese comportamiento es absolutamente negativo no solo porque acabará con sus energías sino que lo hará que cometa errores y que tome decisiones desacertadas.
Trabajar, comprometerse con los objetivos proyectados y tener presencia activa en el emprendimiento no quiere decir que debe estar en todos los temas que hacen al funcionamiento de la empresa. Mucho menos implica que deba ocupar el lugar de sus colaboradores para querer hacer lo que ellos tienen la responsabilidad de hacer. Un empresario hará mejor su trabajo si sabe delegar actividades y responsabilidades en sus colaboradores.El responsable de gestionar no puede tener como consigna hacerse cargo de todas las actividades del emprendimiento hasta quedar exhausto. Lo importante es que administre su esfuerzo físico e intelectual para lograr mayor eficacia en la gestión. Es necesario que su cabeza se mantenga arriba de la superficie para poder observar los problemas y no permitir que esos problemas lo tapen hasta asfixiarlo. Es necesario que aprenda a tomarse un tiempo para pensar, reflexionar, descansar y estar con su familia. Es muy bueno para su vida personal y para la empresa que alguna vez se quede un rato en la cama, salga de paseo, haga turismo o simplemente mire una buena serie. No es necesario que esté siempre al pie del cañón ni que reciba todas las balas. Un emprendedor es más eficiente cuando aprende a ponerle límites a su duro trabajo y delega responsabilidades en aquellos que pueden hacer mejor las tareas.
https://heraclito.com.ar/post.php?post=280
contact0