La intuición, la creatividad o encontrar soluciones de manera espontánea es frecuente cuando la mente no se encuentra bajo presión, está muy concentrada o realizando un trabajo que exige mucha atención.
El cerebro tiene la particularidad de almacenar diferentes tipos de información provenientes de vivencias personales, emociones, recuerdos, aprendizaje, experiencias ajenas, capacitación y reflexiones. La mente es una gran aspiradora de información y experiencias que guarda en la memoria para ser utilizada en algún momento para resolver problemas, crear proyectos o generar una ocurrencia creativa.
Gran parte de la información y las vivencias que se acumulan en la memoria circulan silenciosamente por el cerebro sin propósitos específicos y sin tener un fin determinado. Como un velero a la deriva la información guardada en la mente navega sin rumbo hasta que se detiene ante un problema, una duda, un peligro o una curiosidad. Al hacerlo, de manera independiente a nuestra voluntad, esa información reservada en la memoria surge espontáneamente y se ordena para ofrecer una respuesta a una duda, generar una idea o dar la solución a un problema. Sin ninguna premeditación la mente se abre espontáneamente para generar ideas, creaciones o marcar camino para concretar un objetivo.
Esas respuestas no buscadas que la mente nos brinda ante imprevistos o problemas generalmente se presentan cuando estamos relajados y distendidos. Por el contrario, la creatividad, intuición o encuentro de soluciones disminuye cuando estamos muy conectados en un proyecto o realizando una tarea que exige gran atención. La sobrecarga de trabajo y alta concentración en un tema suele ser un obstáculo para que la mente de manera espontánea brinde una información o genere una ocurrencia creativa.
Daniel Goleman sostiene que la sobrecarga de tensiones, estar concentrado en un objetivo, el exceso de trabajo o la dependencia a las redes sociales suelen ser un obstáculo para que surjan ocurrencias creativas de manera espontánea. El autor del libro Focus considera que la invasión de chats a nuestro celular y los posteos en las redes sumado a la obligaciones laborales, discusiones familiares, pendientes sin resolver, facturas sin pagar, necesidades insatisfechas y agobios económicos condicionan al cerebro a estar ocupado, enfocado y atento en temas que demandan toda su atención.
Las preocupaciones, presiones, angustias y dependencia al celular impiden que la mente esté relajada para dar lugar a descubrimientos, reflexiones, ideas y soluciones espontáneas.
Es muy difícil, sostiene Daniel Goleman, que la creatividad espontánea –no buscada adrede– pueda aflorar con plenitud si la mente está concentrada y enfocada en decenas de obligaciones, presiones y pendientes. La creatividad y la imaginación se expande libremente cuando una persona está dando un paseo en un ambiente natural, pintando un cuadro, tocando la guitarra o de vacaciones en una playa frente al mar. El tiempo libre, la ausencia de presiones y las tareas relajadas permiten que el espíritu creativo surja de nuestra mente sin ningún tipo de programación previa. Por el contrario, las agendas ocupadas limitan a grado extremo las ideas espontáneas, las sensaciones intuitivas o salir de callejones sin aparente salida.
La neurociencia ha corroborado –continúa afirmando Goleman– que las actividades que no exigen concentración y no generan tensiones estresantes liberan a la mente. Le permiten estar a la “deriva” y por lo tanto estar más predispuesta a generar ideas, soluciones o proyectos no programados ni buscados.
Goleman sugiere que si un emprendedor busca potenciar la creatividad es fundamental que se tome sus momentos para relajarse y liberar su mente. No es bueno estar todo el día pendiente de la información que provee el mundo exterior, sujeto a presiones, obsesionado por tener una idea de negocio o atareado en obligaciones que impiden un descanso reparador.
Si bien es cierto que la ausencia de presiones y estar relajado no garantiza que surjan espontáneamente ocurrencias creativas, está comprobado que en muchos casos esa relajación suele dar lugar que la mente ofrezca soluciones o ideas de manera imprevista. Por lo tanto, es importante que un emprendedor se tome sus momentos para que su mente navegue libremente sin presiones, compromisos, estrés y agenda. La fatiga mental generada por las tensiones y las exigencias laborales son un obstáculo para que la mente urge en su memoria y procese espontáneamente ideas o soluciones.
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